Jueves, 05 Junio 2014 00:00

¿Saber o cartón? Dos actitudes deferentes en los cursos de diseño.

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Antes de empezar esta nota quiero dejar en claro que esta nota no pretende representar la realidad de ningún estudiante en particular, quien llega a clases siempre con sus propias expectativas y movido por motivos que le son bien particulares, sino que la misma pretende describir dos actitudes diferentes (veremos al final una tercera) que he visto en algunos estudiantes de diseño respecto a los objetivos buscados con sus estudios:

  • la búsqueda del conocimiento, o 
  • la búsqueda de un diploma

Si bien es cierto que muchos de éstos alumnos estarían comprendidos en ambos grupos, y me refiero con ello a quienes, queriendo aprender esperan el diploma que avale sus conocimientos, estoy tratando aquí a aquellos casos extremos en los que el objetivo predominantemente es uno y solo uno entre los dos siguientes:

  • Quiero (o necesito) aprender! (el diploma vendrá como consecuencia)
  • Quiero (o necesito) el diploma! (el aprendizaje un obstáculo que me separa de él)

Aunque el hecho de analizar si el motivo último en uno u otro grupo es un deseo o una necesidad (pueden darse ambos simultáneamente) llevaría a nuevas hipótesis y conclusiones, no será objeto de análisis de esta entrada, la que está centrada en diferencias en como enfrentan sus estudios aquellos alumnos comprendidos en uno u otro grupo.

Así, casi sin variabilidad, aquellos alumnos que tienen por objetivo el aprendizaje, por encima del de la obtención de un diploma, suelen mostrar una mayor predisposición a atender, a realizar las tareas y a participar de las actividades en clases; a cumplir con sus trabajos prácticos y de investigación, y en general, con todo aquello que signifique un compromiso con sus estudios. En cada actividad que emprenden se percibe y transmiten su entusiasmo. De la misma forma, y casi sin variabilidad, en los alumnos del segundo grupo es posible ver casi las mismas actitudes, pero suele faltar una: el entusiasmo por lo que están haciendo. Tarde o temprano, se hace notoria esta situación, y al consultar por el objetivo de sus estudios, generalmente la respuesta es "quiero (o necesito) el diploma".

Otro grupo aparte lo conformarían quienes que no están buscando ni uno ni otro objetivos, pudiendo tratarse de alumnos que están buscando encontrar su vocación a través del camino de la experimentación, de alumnos que concurren influenciados por sus familias, etc. En estos casos no solamente suele faltar el entusiasmo, sino también el interés, quedando del lado del docente, la institución, o de ambos, la responsabilidad de orientarlos respecto a los objetivos y responsabilidades que conlleva involucrarse con un determinado curso o carrera; evitando algunas veces que éstos arrastren a otros compañeros por su mismo camino del desinterés, pero lo logrando algo mejor en otros tantos casos: ayudar a estos estudiantes a encontrar esa vocación que puede estar escondida, despertando en ellos un entusiasmo y compromiso que los guiarán, casi sin dudas a formar parte del primer grupo: "Quiero aprender. Sé que el diploma vendrá como consecuencia". Por suerte esta predisposición está presente en muchos estudiantes cuyos claros objetivos se dejan ver desde el primer día de clases.

Plácido Luna.

Enlace recomendado: "Sobre titulados y profesionales: Extracto del artículo "Licencia para mentir", de Carlos Rehermann"

 

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